El papa Francisco prohíbe el tabaco en el Vaticano, la OIT corta lazos con las tabacaleras

Mal día para seguir fumando. El papa Francisco ha decidido prohibir la venta de tabaco en el Vaticano a partir del año que viene. “El motivo es simple, la Santa Sede no puede cooperar con una práctica que daña claramente la salud” ha dicho el portavoz Greg Burke.

Los residentes e internos del Vaticano pueden comprar cinco cartones de tabaco al mes a un precio menor que el de la calle. La práctica de encargar cigarrillos a amigos que trabajan o tienen acceso a la Santa Sede es habitual en Italia, donde los impuestos al tabaco son importantes.

Sin embargo el Vaticano seguirá vendiendo cigarros puros “porque el humo no se traga”. El portavoz ha reconocido que el Vaticano pierde así una fuente de ingresos pero ha dicho que “ningún beneficio puede ser legítimo si está costando la vida a la gente”.

La OIT dejará de recibir financiación de la industria tabacalera

Además, también este jueves, el Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha decidido romper sus lazos con la industria tabacalera, de la que recibía financiación a través de dos programas para luchar contra el trabajo infantil en el cultivo del tabaco y que llegaban a término en 2018.

La OIT y la industria del tabaco cooperaban a través de dos programas con una financiación de 15 millones de dólares de parte del sector, según fuentes de la organización.

En concreto, la OIT mantiene actualmente acuerdos con Japan Tobacco International (JTI) y con Eliminating Child Labour in Tobacco-growing Foundation (ECLT -financiada por tabacaleras) que expiran en junio y en diciembre de 2018, respectivamente y que no se renovarán.

En la decisión adoptada hoy, tras varios aplazamientos de un complicado debate el Consejo de la OIT – en el que participan gobiernos, empresas y sindicatos- pide al director general, Guy Ryder, que busque el dinero que faltará por esta pérdida de ingresos.

En el documento, el órgano ejecutivo de la OIT reconoce que en el sector del tabaco existen “importantes déficit de trabajo decente, en particular respecto del trabajo juvenil”.

La OIT ha mantenido que su colaboración con el sector del tabaco en la lucha contra el trabajo infantil ha arrojado claros logros, aunque hoy ha reconocido que los problemas persisten.

Varias ONG y entidades de lucha contra el tabaco afirmaron que dichos acuerdos habían hecho muy poco por acabar con el trabajo infantil, denunciando que los acuerdos socavaban las obligaciones de la OIT como entidad de la ONU

La OIT forma parte del Grupo de Trabajo de la ONU para la Prevención y el Control de Enfermedades No Transmisibles (UNIAFT), que establece que los miembros “deberían rechazar colaboraciones, programas conjuntos y cualquier otro acuerdo con la industria del tabaco”.

Fuente: Euronews

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