La joven decidió quitarse la vida luego de las insportables consecuencias derivadas de su hipersensibilidad electromagnética.

Jenny Fry tenía 15 años y sufría una rara enfermedad no muy conocida: hipersensibilidad electromagnética (EHS, por sus siglas en inglés). Su vida se había convertido en una pesadilla y tomó la decisión más drástica: suicidarse. Su cuerpo fue encontrado colgando de un árbol cerca de su casa en Chadlington, Oxfordshire, en el Reino Unido.

Según sus padres, su extraño padecimiento le provocaba una vida insoportable. El WiFi era su principal tortura. Argumentaron que Jenny tenía “alergia” a ese tipo de conexión a internet.Y los síntomas aumentaban cuando estaba en una zona con red inalámbrica. Fue por eso que en su hogar desconectaron los dispositivos que pudieran provocarle una aceleración en suEHS. Esta le provocaba interminables dolores de cabeza, problemas de vejiga y cansancio permanente.
(Foto: Infobae)

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