Déficit de viviendas crece en 37,000 unidades cada año

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“La Carta de Santo Domingo” es una respuesta de soluciones especializadas a la crisis de organización y funcionalidad del Gran Santo Domingo que fue planteada por este diario en su serie de trabajos especiales llamados “Una metrópolis enferma”.

Al término de esas publicaciones fueron invitados los arquitectos Marcos Blonda, Juan Mubarak y Omar Rancier a compartir sus experiencias. De allí salió la idea de estos simposios organizados por Universidad Pedro Henríquez Ureña que hoy ponen en manos de la ciudadanía dominicana un carta de soluciones a la metrópolis enferma.

MESA NO. III | VIVIENDA DIAGN”STICO
La problemática  de la vivienda y su déficit en República Dominicana, aquejan al país en su totalidad, siendo el Gran Santo Domingo un punto neurálgico en las problemáticas de nuestro país. En el area del gran Santo Domingo habitan la suma de casi 4 millones de habitantes (el 40% de la población total del país, aproximadamente) con una alta densidad, con condiciones de hacinamento, generando problemas de movilidad urbana, precarios o insuficientes espacios urbanos, y  de otros servicios conexos. A esto se suma la ocupación de viviendas en territorios de riesgo: bordes de los ríos, zonas inundables, terrenos accidentados y con condiciones de suelos no aptos para las construcciones actuales.

La mayoría de concentración poblacional se genera diariamente en el área metropolitana, donde la población flotante pudiera estimarse aproximadamente para los días laborables, en la mitad de la población de la ciudad.

En República Dominicana el déficit crece 37,000 por año. El déficit oficial se calcula en 1,400,000 unidades, pero los cálculos realizados por Ciudad Alternativa, Oxfam y Casa Ya, hablan de 1,900,000 a más de 2,000,000 de unidades. Si bien el mayor problema se entiende para  las viviendas de interes social, también se aplica la problemática para  viviendas de bajo costo y de la clase media.

Con respecto a las unidades deficitarias, existen puntos de vista distintos entre lo que se considera como déficit  de viviendas. Mientras las instituciones estatales consideran el déficit de una manera cuantitativa, las organizaciones sociales y privadas consideran, además, el déficit en términos cualitativos.

La vivienda generalmente es considerada como un ente aislado, y es evidente la ausencia de espacios públicos para la recreación y el ocio como complemento de los servicios de la vivienda en toda la ciudad.

Con respecto a la vivienda social, parte de las políticas establecidas inicia con el desalojo en barrios vulnerables. Esta práctica fomenta el desarraigo y tiene un alto costo social .

En casos de proyectos de intervención existentes  se considera que no existe una participación activa de la población y que las soluciones no han sido consensuadas.

Ademas, existe falta de comunicación entre las instituciones que intervienen de una manera u otra en las áreas de intervención.

En términos generales, se entiende que existe una ausencia de políticas de vivienda y política urbana que regulen la vivienda en el gran Santo Domingo. Los aportes, a modo de recursos financieros y humanos, se encuentran dispersos. Actualmente los recursos designados por el Estado para la vivienda se asignan con una discriminación politizada. Mientras aparecen recursos para proyectos como los de Urbe y de Ciudad Juan Bosch, el INVI sólo recibió este año como presupuesto RD$800,000,000.00 que es insuficiente para cubrir el déficit.

TENDENCIAS
Anualmente se construyen  aproximadamente unas 15 mil viviendas. La cantidad que se suple es inferior del 50% al incremento anual del deficit de viviendas (unas 37,000 unidades). La tendencia ante las soluciones dadas es un aumento del déficit año tras año. La asignación de recursos por el Estado hace que el déficit no pueda subsanarse ni en un período de 30 años.

Con la producción de nuevas viviendas en la periferia de la ciudad, sin planificaciones integrales a largo plazo, se promueve que la ciudad siga extendiéndose de manera horizontal. Estas nuevas urbanizaciones se crean lejanos a los centros de trabajo y carentes de servicios de oficinas públicas, generando  trayectos de movilizacion más largos e  incrementos del congestionamiento vehicular.

Además, en vacíos urbanos en la periferia, adyacentes a nuevos proyectos como ciudad Juan Bosch, la tendencia es hacia  la arrabalización.

Ante el crecimiento de la cantidad y/o densidad de viviendas, que no ocurre en la misma proporción para los espacios de recreación y públicos, se genera un detrimento en la calidad de vida.

Tendencia generalizada de crecimiento de la ciudad de manera de-sorganizada y caótica.

RECOMENDACIONES
El objetivo principal de la propuesta  de vivienda se establece la reducción del déficit habitacional.

Como inicio es necesario establecer el concepto de vivienda tras el cual se desarrollan todas las propuestas:

Concepto de vivienda: Se reconoce como vivienda no solo el habitáculo sino la casa más los servicios conexos que construyen la habitabilidad: la salud, la educación, la recreación el trabajo y los servicios básicos de infraestructura (Hábitat II, Estambul). Este planteamiento es importante a la hora de establecer el déficit de vivienda.

Para definir realmente el déficit  es necesario consensuar los criterios que lo definen, estableciendo claramente las variables a considerar como deficitarias.

Además es necesario homologar y transparentar los cálculos del déficit.

Se recomienda que los procesos y metodologías estadísticas sean realizados por las academias en coordinación con instituciones de cooperación internacional para evitar las mediciones comprometidas. De esa manera, en cuanto a estadísticas el Estado dejaría de ser juez y parte.

La planificación política, la planificación urbana, el territorio, los recursos, las consideraciones del espacio social se plantean de manera integral y específica.

Fuente: Listín Diario


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