Las Chicán narran la historia de su secuestro por el Cartel de Cali

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Era la época de oro de Las Monumentales Chicas del Can. Sus canciones “Hacer el amor con otro”, “Celoso”, “Voy pa’ allá”, “La pasola”, “Dame una noche” y otros más sonaban por donde quiera entre 1993 y 1996.

Luego de la salida de Miriam Cruz, en 1992, Grissel, Michell, Jani y Florángel eran las nuevas protagonistas del grupo femenino más famoso de la época y en 1995 vivieron la experiencia más terrible.

Así ocurrió

Michell, Grissell y Florángel narraron cómo fueron secuestradas por El Cartel de Cali en Colombia durante un fin de semana. El secuestro fue por dos razones; para que no tocaran para el cartel de Medellín, que era su competencia, y porque los jefes estaban enamorados de ellas.

El caso es que tres de los principales capos de ese cartel se atribuyeron ser los dueños de cada una de las cantantes. “El susto más grande que hemos pasado fue que una vez fuimos secuestradas en Cali, por el cartel de allí”, expresó Grissel durante una entrevista en Aquí está el merengue, que se transmite los sábados de 8:00 a. m. a 11:00 de la mañana por Rumba 98.5.

Michell Flores siguió contando cómo se dieron los hechos. “Pero más que todo lo que pasamos fue un susto”. A seguidas Grissel interrumpió a Michel y narró: “Eran tres, estaba el inválido y dos hermanos. Uno decía que Flor era de él, otro que Michell era suya y el tercero que era mi dueño”.

“Pero en realidad no es que ellos eran de nosotras, sino que ellos decían que cada una de nosotras era de ellos”, aclaró Michell.

Fue por competencia

Según Michell Flores, ellas fueron contratadas por el Cartel de Cali y luego de la fiesta se quedarían libres por tres días en Colombia. Pero ocurre el Cartel de Medellín también las quería contratar, cosa a la que ellos se oponían, por lo que las secuestraron con todo y el mánager.

“Ellos querían que no tocáramos con el otro cartel y nos fueron a buscar al hotel con hombres fuertemente armados y nos llevaron a una finca impresionante, con lago artificial. Ahí estuvimos tres días, viernes sábado y domingo”, expresó Michell.

Ellas no podían hablar por teléfono, les quitaron los pasaportes, no podían salir de la habitación sin permiso de ellos y solo se les permitía hablar entre sí.

En esa gira Wilfrido estaba en Barranquilla, quien era el propietario de Las Chicas del Can.

“Había una piscina hermosa y nos dijeron que podíamos bañarnos. Les dijimos que no teníamos trajes de baño y nos los compraron. Eso fue terrible, pero más que cualquier cosa lo que pasamos fue un susto, porque no nos hicieron daño. Es más, ni nos pusieron las manos”, expresó Grisell.

Sin embargo, en la gira siguiente a Colombia, les tocaron al Cartel de Medellín. Expresaron que en esa época era muy común tocar para carteles, pero se daban cuenta cuando estaban en, el lugar de que habían sido contratadas para esa gente.


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