¿Qué será de Palestina tras la propuesta de Trump?

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Las reacciones de los ciudadanos palestinos y sus aliados al plan de paz de EE. UU. e Israel han sido de total rechazo. Además, advierten que el plan legaliza la invasión de los territorios ocupados y aísla al pueblo palestino.

El plan propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para la paz definitiva en Medio Oriente no ha tenido mucha acogida más allá del circulo israelí cercano al mandatario Benjamin Netanyahu, primer ministro de ese país.

El esperado plan que trabajó durante tres años Jared Kushner, yerno de Trump y consejero superior de la Casa Blanca, enfureció a la gente en Gaza, Cisjordania e incluso en Jordania. El primer ministro de la Autoridad Palestina, Mohammad Shtayyeh, resumió así las críticas: “No regresa la tierra ocupada a la gente, no reconoce las fronteras de 1967, no reconoce a Jerusalén como un territorio ocupado y se la da a Israel como capital”.

El principal problema para los palestinos es el reconocimiento de Estados Unidos de los asentamientos judíos sobre los territorios ocupados, algo que va en contravía de los estándares del derecho internacional. Kushner dijo en varias entrevistas que este plan es la última oportunidad para que los palestinos tengan un Estado.

Reconocer que Israel sigue expandiendo sus fronteras sobre los territorios acordado previamente, parece no ser el problema para Kushner, que incluso repitió la respuesta en una entrevista con la cadena CNN.

La Palestina histórica tras la Guerra de los Seis Días de 1967

La “Naksa” llamó Israel al contrataque en la Guerra de los Seis Días de 1967, donde derrotó a los ejércitos de los países árabes vecinos, rompió el acuerdo respaldado por las Naciones Unidas (ONU) y ocupó territorios de Cisjordania, el este de Jerusalén, la Franja de Gaza, los altos del Golán sirio y la península del Sinaí.

La contraofensiva se dio 40 años después del violento proceso del nacimiento del Estado de Israel. El Holocausto de la Segunda Guerra Mundial fue la principal razón para que Gran Bretaña, que había ganado esos territorios al Imperio otomano tras la Primera Guerra Mundial, decidiera retornar los judíos sobrevivientes e impulsar la creación del Estado.

El proceso resultó además en la expulsión de 750.000 palestinos de sus tierras hacia los países o regiones vecinas. Tras la expulsión de los países árabes, las fuerzas sionistas atacaron e Israel terminó con el 78 % del territorio histórico palestino.

Tras la guerra de 1967, Israel ganó territorio adicional y expulsó por lo menos a otros 300.000 palestinos que se sumaron a los desplazados de 1948. La ONU creó campos de refugiados, supuestamente provisionales, en los países árabes, pero hoy todavía algunos de ellos siguen vigentes.

En 1973, un nuevo conflicto entre Siria y Egipto contra Israel, le permitió a este último recuperar la península del Sinaí, que fue entregada completamente en 1982. La Franja de Gaza permaneció bajo el control israelí, aunque en 1994 fue regresada a los palestinos. Luego en el 2008, 2009, 2012 y 2014, Gaza fue escenario de nuevos enfrentamientos armados.

Dichos choques no detuvieron el avance de Israel sobre los territorios debilitados y ocupados de Cisjordania. Actualmente, esa región como la Franja de Gaza es la casa de más de 5 millones de palestinos que viven bajo el control militar de Israel. Deben pasar puestos de control en su camino al trabajo, tienen un sistema de colores codificados que los identifica, recordando los tiempos del ‘apartheid’ sudafricano, y un muro de concreto que los separa incluso de sus familias.

El asunto de los asentamientos judíos

El punto crítico, además del retorno de Jerusalén del Este como capital palestina, tal como era antes de la Guerra de 1967, es la cuestión de los asentamientos judíos sobre Cisjordania.

A pesar de las denuncias de la ONU, de organismos internacionales de DD. HH., el gobierno israelí ha continuado promoviendo colonias judías en los territorios ocupados. Esas colonias son protegidas fuertemente con militares y son interconectadas con carreteras que no pueden usar los palestinos, a pesar de que están construidas sobre su territorio.

Previo al anuncio del plan de Trump, los asentamientos controlaban ya el 40 % de la superficie de Cisjordania. El Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, con sede en Londres, dijo en un informe citado por Al Jazeera que “al establecer dos sistemas separados para israelís y palestinas, las autoridades violan la prohibición del derecho internacional a la discriminación”.

En el plan de Trump, estos asentamientos ilegales para la mayor parte de la comunidad internacional, ya no lo son más. Y el gobierno de Estados Unidos se compromete a reconocerlos como parte del Estado israelí.

El resultado de esto, ha sido que tanto Palestina como Israel cada vez caminen más lejos del acuerdo de las dos naciones propuesto por la ONU y que den pie a la radicalización. En los últimos años, ha crecido la influencia en la Franja de Gaza sobre la Autoridad Palestina (respaldada por occidente) de la organización yihadista Hamás, que propugna por el “exterminio del Estado de Israel”.


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